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“El amor es la belleza del alma.” San Agustín de Hipona

¿Por qué estoy en contra de la fecundación in vitro? 10:47 p. m.


¿Por qué estoy en contra de la fecundación in vitro?

En Costa Rica, se está llevando a cabo una discusión nacional sobre la conveniencia y legalidad de la Fecundación in vitro (FIV).
Cuando uno accede a los comentarios escritos en diversos medios informativos, uno siente la impresión que el tema es muy sencillo: todo mundo, incluyendo la ciencia médica es favorable a la fertilización in vitro, quienes la contrarían son un montón de fanáticos religiosos que, sin ningún criterio, más que su “fundamentalismo religioso”, se oponen y tienen a la “poderosa Iglesia Católica” alentando su ignorancia y fanatismo.
Pero, ¿está tan claro el tema? ¿Es unánime la ciencia médica en su postura sobre el FIV? ¿La cuestión de fondo es una burda discusión religiosa sobre el “alma”?
No. La cuestión de fondo es la vida humana y su protección. Ese es el meollo de la cosa. Y eso no está nada claro cuando se trata de legalizar una técnica médica que mata (ó congela) ocho de nueve embriones para complacer los “derechos” de las parejas con problemas de esterilidad.
1. ¿Cuándo se inicia la vida humana? ¿Cuándo se puede considerar sujeto de protección legal al ser humano: en el instante de la concepción, dos días después de esta, dos meses, nueve meses?
¿Tenemos una respuesta certera y unívoca de la ciencia médica sobre este tema fundamental, como para quitarle la protección jurídica y la dignidad que hasta el momento se le ha guardado por parte de nuestras leyes al no nacido desde el momento mismo de la concepción? 
2. ¿Tiene el Estado la potestad legítima de imponer una Ley que legitime la destrucción y muerte de embriones humanos? ¿Le es legítimo al Estado el derecho de promover leyes que maten so pretexto de otros “derechos superiores”?
3. ¿Existe el legítimo derecho de una pareja de procurar traer hijos al mundo a cualquier costo? ¿Existe el derecho de una mujer de engendrar o desechar el “producto de su vientre” según sus deseos? ¿Tiene el Estado el deber de tutelar y promover estos derechos?
4. ¿Tiene la ciencia médica límites en la manipulación genética? ¿Existe una ética que regule hasta dónde es lícito al médico manipular y utilizar la genética humana? ¿Debe el Estado promover este tipo de investigaciones y costearlas aunque signifique una mayor desestabilización para nuestro ya deteriorada e ineficiente sistema de salud?
Hasta hace algunos años, nuestro país se había comprometido a defender la dignidad humana en todas sus fases; hoy en día se pone en entredicho si el embrión ó el cigoto puede ser sujeto de derecho y protección de parte del Estado. Y esta cuestión no es una absurda manía de fanáticos religiosos es una pregunta esencial del hombre ante sí mismo, ante su conciencia y ante su deber de proteger su propia especie.
Estoy orgulloso y me siento feliz de ser parte de la Iglesia Católica, una entidad que tiene la valentía y el coraje de salir contracorriente ante las ideologías dominantes “pro-choice” y defender la vida humana y levantar la voz por aquellos millones de no-nacidos sin voz para gritar, sin derecho para levantar las conciencias.
Y aquellos fanáticos adoradores de la nada (léase ateos), les quiero decir que ustedes son los fundamentalistas, son los fanáticos, los prejuiciosos, aunque no se den cuenta, aunque traten de esconderse en “criterios científicos” y en un afán de progreso y modernidad, que no es otra cosa que el caos y la inmundicia misma del hombre que se devora a sí mismo.
Por último. Dicen que de todos los países del planeta solo dos no han aprobado la Fertilización in vitro, uno de esos somos nosotros. Pues, prefiero que nos quedemos en la lista negra, que aparezcamos ante el mundo como retrógrados e incivilizados, pero con la conciencia tranquila que somos un país de derecho que defiende la vida desde la concepción y que no se deja influenciar por ninguna presión extranjera. Nosotros somos nosotros y no tenemos ni que imitar ni “actualizarnos”, si ello conlleva renunciar a nuestros principios éticos y nuestra paz con todo y con todos, empezando por el que no tiene voz ni tiene voto para hacer respetar sus derechos.

Hno Jorge de la Cruz
Eremitorio Reina del Monte Carmelo
Fuente: