19 de febrero: cuatro cristianos asesinados en Mosul.
10 de septiembre de 2008: un padre y su hijo son asesinados en Mosul, por ser cristianos.
26 de abril de 2009: en Kirkut son asesinados tres cristianos…
Estos no son los titulares de un periódico amarillista, es la triste realidad. En Irak llevan mucho tiempo matando cristianos. En sitios públicos, en Iglesias y hasta en sus propias casas. Son buscados y cazados como animales y matados sin ninguna compasión y todo por ser cristianos. El Patriarca, los obispo y hasta el Papa han pedido a gritos ayuda de las autoridades del país para que se ponga fin es estos crímenes, todos ellos silenciados e ignorados. En enero el Arzobispo de Bagdad Jean B. Sleiman, clamaba para que “rompamos el muro de silencio que rodea los asesinatos de cristianos en Mosul e Irak”. Su voz se perdió de nuevo en el silencio de las autoridades.
En diversos momentos de la historia, los cristianos hemos tenido que recorrer el duro camino de la persecución. Desde la comunidad primitiva bajo el Imperio Romano, pasando por los no lejanos tiempos del comunismo en Rusia hasta llegar a la agonía que vive la Iglesia clandestina en China. Cárcel, sufrimientos, discriminaciones, golpes, insultos, vejaciones y la muerte. Es cierto que la sangre de los mártires es semilla de cristianos pero no por ello deja de ser doloroso reconocer que occidente cristiano le ha dado poca importancia a estos acontecimiento que viven estos hermanos nuestros. No es fácil ser cristiano en medio de un país mayoritariamente musulman, ser la minoría y encima perseguida se requiere valentía para seguir viviendo la fe. Los hermanos cristianos de Irak dan testimonio al mundo que ser cristiano es tan valioso que vale hasta la vida misma. No se si muchos que vivimos en la serena paz de nuestras parroquias seguiríamos llamándonos cristianos si nos tocara vivir lo que viven ellos.
No dudamos que la Iglesia de Irak saldrá fortalecida de este duro momento de la historia, ya que su tierra ha sido empapada por el germen vigoroso del testimonio de la sangre. En tiempos no muy lejanos veremos florecer esa comunidad con frutos abundantes. Animo hermanos iraquies, el Señor ha prometido que no los dejará solos en el momento del sufrimiento, él está con vosotros, sufriendo con vosotros y muriendo con vosotros, esta situación nos trae a la memoria aquellas palabras de San Pablo que se hacen mas que actuales en Irak: “llevando siempre, en nuestro cuerpo el morir de Jesús, para que se manifieste en nuestro cuerpo que Él está resucitado”. En el momento del sufrimiento y de cruz, Cristo resplandece con mayor fuerza en la conciencia de los cristianos alentando la esperanza de su pueblo. Las palabras del éxodo resuenan hoy mas que nuca con fuerza “he escuchado el clamor de mi pueblo y he bajado para librarle”. Pues clamemos hermanos, hagamos una campaña de clamor que recorra todos los rincones del planeta para que Dios, que escucha las súplicas de sus hijos alivie el sufrimiento de sus hijos que sufren el duro yugo de la persecución en Irak. No seamos indiferentes ante el sufrimiento del hermano levantemos las manos y clamemos al cielo.




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