Era el día de Navidad, día de alegría, paz y amor para el mundo entero, pues los cristianos celebramos que Dios ha nacido. Era el 25 de Diciembre de 2011, cantábamos y rezábamos juntos en Iglesias y hogares con nuestras familias y seres queridos y mientras hacíamos esto, gritos de dolor llenaron el cielo mezclándose con las alabanzas de los ángeles: en el Noroeste de Nigeria, cientos de católicos estaban siendo víctimas de un brutal atentado en la Iglesia donde celebraban la Santa Misa de Navidad.Un coche bomba acabó con la vida de 39 personas y provocó decenas de heridos que lloraban desesperados sobre los charcos producidos por su propia sangre, en medio de escombros y restos de la Iglesia donde momentos antes recibían de las autoridades eclesiásticas el polvo blanco como parte de su tradición para celebrar el nacimiento de Cristo. Un hombre con el cuerpo totalmente destrozado, pidió la absolución momentos antes de morir, según relata el padre Christopher Jataudarde.
En la Iglesia de Santa Teresa de Madalla, el Niño Jesús nacía pero también lloraba ante tanto sufrimiento y desesperación, ante tantos inocentes a los que se les desgarraba el corazón.
La secta musulmana radical Boko Haram (cuyo nombre significa en el idioma hausa local: “la educación occidental es sacrilegio), llevó a cabo ese mismo día, un total de 5 atentados en diversas Iglesias de esta región. Nigeria es la región más habitada de África, casi la mitad de la población es cristiana y se ubican en el sur del país. La otra mitad es musulmana residiendo en el Norte. La violencia en la región media durante décadas ha sido constante pero en los últimos años se ha intensificado. Este grupo islámico hizo un comunicado mediante el portavoz abul Qaqa en el periódico más importante del norte musulmán “the Daily Trust”, en el que se hacía responsable de los atentados y exponía: “Nunca habrá paz hasta que no se cumplan nuestras exigencias; queremos que sean liberados todos nuestros hermanos encarcelados; queremos que se implemente a fondo el sistema de la sharia (la ley musulmana) y queremos que la democracia y la Constitución sean canceladas”.
Por desgracia, no es este un caso aislado, tan sólo este año han sido responsables de al menos 504 homicidios ante lo que las autoridades nigerianas poco o nada hacen al respecto.
La Santa Sede mediante su portavoz el Padre Federico Lombarda, ha condenado los atentados como muestra de la crueldad y el odio ciego, así como la falta de respeto por la vida humana. Aseguran estar con los sufrimientos de la Iglesia en Nigeria, unidos en oración por ellos.
Así mismo, uniéndose a esta petición del Santo Padre, Ayuda a la Iglesia Necesitada, recientemente elevada por el Papa al estatus de Fundación Pontifícia , ha condenado estos atentados (comunicado ) y ha puesto en marcha una campaña de oración por los católicos en Nigeria, por los fallecidos, los heridos, los familiares y por la conversión y el perdón de sus asesinos.
El 28 de Diciembre celebramos el “día de los santos inocentes”, recordémosles especialmente y unámonos todos los cristianos en oración por aquellos que sufren persecución hasta incluso el martirio por defender su fe, sabiendo que Cristo los defenderá a ellos en la Vida Eterna.




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